Historias silenciadas
“¡Cómo puedo yo vivir cuando muchas veces me dices: OLVÍDALO! Si supieras las cosas que yo sé. ¡Cómo voy a olvidarlas, no puedo olvidarlas, por mis hijos los primeros!”
Cristina Romero Pérez
Curso 1ºC de Bachillerato en 2015-2016
IES Manuel de Falla, Coslada (Madrid)
Cristina se ha conmovido con el relato de Isabel, oriunda de Mora de Toledo, que en el momento de la guerra era una joven de 17 años prometida con su novio, al que amaba. Cuando Cristina la entrevistó tenía ya 97 años, 80 años después de su inicio.
Cómo pudo esta valiente seguir mirando a la cara a las personas que habían traicionado a su familia, y habían acabado con sus vidas por pura envidia. Isabel después me contaba que como su casa era grande y tenía muchas habitaciones, alojaba a muchos de los soldados que venían del frente, la plaza de Toledo, tomada varias veces por ambos bandos y de gran valor militar, o que estaban destinados en el pueblo, siendo algunos de ellos los que habían fusilado a su hermano y a su novio, y encarcelado a su madre. A esos soldados les daba una cama donde dormir, un sitio donde calentarse y comida que llevarse a la boca. Y yo le pregunté que cómo tuvo el valor de ayudar a aquellos que le habían quitado a su familia. Me confesó: – Cómo no voy a ayudar a esos pobrecillos que no sabían lo que hacían, que estaban obligados a cumplir con lo que se les decía. Mi perdón el primero, siempre, en caso de que no hubiese perdonado no hubiese podido vivir con mi conciencia, era incapaz de no dar de comer al que le faltaba si yo tenía, fuese quien fuese y del partido que fuese. Y a las vecinas que habían traicionado a mi familia les di de comer muchas veces, y yo perfectamente podía haberlas dejado pasar hambre –.
Yo a estas alturas estaba maravillada, impresionada… Ya tenía ganada mi admiración. Esta mujer nos da a todos una buena lección de humanidad y perdón.

«Yo me casé sin amor, y lo hice para honrar a mi padre y tener más facilidad de alimentar a mi familia. A aquel hombre que yo amaba lo mataron, pero yo jamás le he olvidado.»
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